Domingo 25 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana

Homero Luciano

Danilo y los diputados de ultramar
El 16 de agosto del año 2012, el Lic. Danilo Medina al jurar como presidente de la república ante la asamblea nacional, se refirió  a la diáspora diciendo: “Hermanos dominicanos que viven en el exterior, pueden estar seguros, yo también seré su Presidente y velaré por sus necesidades. Crearemos el Instituto de los Dominicanos en el Exterior, tal como lo prometí en campaña, para estar más cerca de las necesidades de nuestros compatriotas residentes fuera de nuestro territorio”…. Estas palabras se las ha llevado el viento. Ha transcurrido más de un año de su gestión al frente de la cosa pública, y  la promesa del presidente no ha sido honrada, ni se avizora en lo inmediato que así sea.
 
Por otro lado, los diputados de ultramar que también llevan más de un año en el congreso, no  han diligenciado que estas promesas se cumplan. Lucen dispersos, limitándose a ser mas de lo mismo,  ignorando uno y otros que  los países desarrollados, así  como los países en vías de desarrollo, están redoblando sus esfuerzos en el diseño de políticas, apoyos institucionales y financieros para fortalecer las capacidades y los recursos de la diáspora, para insertarlos en el mercado local. 
 
El Senador de la Republica por la provincia de Azua, Don Rafael Calderón, ha sometido un proyecto de ley que   procura  con dicha legislación  orientar a los dominicanos que residen en el extranjero interesado en hacer negocios en el país. Iniciativas de este tipo  deja muy mal parados y cuestionados  a los Diputados de ultramar, respecto a sus funciones y prioridades legislativas tendente a beneficiar  a las comunidades que los hicieron sus representantes. Gracias a dios que otros se ocupan y preocupan por nuestra suerte. ¡Que dolor y que pena! Hemos sentido  la vergüenza ajena.
 
Deben entender los diputados de ultramar que  los gobiernos en el mundo de hoy están en el deber de  promover la capacidad empresarial y el espíritu emprendedor que manifiesta la diáspora,   procurando   fortalecer los vínculos de comercio, económicos, y de inversión del sector privado a través de su participación y el papel que pueda desempeñar el  gobiernos para facilitar, capacitar, e  invertir conjuntamente y asociarse con ellos para  obtener  resultados que le permitan  a este segmento formar parte del  desarrollo del país. En ese sentido no hemos visto un ante proyecto de ley presentado por ningún legislador del exterior, ni mucho menos planteamientos de peso al poder ejecutivo a tales fines.
 
El 26 de enero del año  2012  La Republica Dominicana aprobó la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, y esta ley entró en vigencia en el mes de julio del pasado año,  en la que las líneas de acción manifiestan  la intención de fortalecer los mecanismos para que la población emigrada pueda tener una activa vinculación económica y social con el país, estableciendo que estas metas o   retos puedan  cristalizarse en un periodo comprendido entre los años 2010 al 2030; lo que a nuestro juicio debería ser parte de la agenda obligada de los diputados de ultramar. Ni un solo de ellos se ha amparado de esta legislación.
 
Ante la inercia  de los Diputados de Ultramar, se impone que  instituciones gubernamentales o interinstitucionales dedicadas a brindar servicios a la diáspora, incluidos los Consulados y las Embajadas en el extranjero, trabajen en el fortalecimiento de  los vínculos existentes entre los hermanos dominicanos que emigraron y el país; colectando documentos que  presenten las iniciativas  que apoyen mejoras en el clima económico y empresarial y que ofrezcan oportunidades para las acciones  del sector empresarial, analizando  los programas de incentivos y los marcos legales para atraer a este importante núcleo social,   que esté dispuesto a trabajar e invertir en el  país.
 
Igualmente, hay que procurar   identificar los medios financieros e instrumentos prácticos para apalancar y utilizar las remesas y ofrecer opciones para invertir en empresas que puedan crear fuentes de trabajo y apoyar el desarrollo de infraestructuras en toda la geografía nacional. Para esto se requiere de la voluntad política del gobierno  de Danilo y de esto suponemos hablaron los empresarios del exterior que le visitaron  en   palacio recientemente y en cuya visita brillaron por su ausencia los diputados de ultramar.
 
La contribución de este segmento, a las estrategias de desarrollo es ahora ampliamente reconocida, tanto en los países de origen como en los de destino. La atención prestada por las políticas a estas contribuciones ha aumentado en los últimos años. Con la expansión de los estudios transnacionales y la importancia cada vez mayor de los movimientos migratorios en todo el mundo, obliga  a que los Diputados de Ultramar se involucren en estas iniciativas que son  en esencia la razón del rol que estos deben desempeñar.
 
En principio, uno de los objetivos de políticas iniciales que motivó tomar en cuenta a los dominicanos de ultramar, fue la contribución de sus remesas,  que con gran esfuerzo remitían  al país  a principios de los años 2000,  lo que contribuyó a la inyección de divisas a la economía nacional y que al  cuantificar estas transferencias se evidenciaba su fortaleza económica. Esa fuerza económica que representamos nos ha concedido el Voto del exterior y los Diputados de Ultramar, conquistas que hay que preservar y por esto alzamos nuestra voz.
 
Recientemente, y es bueno que se enteren los diputados de ultramar,  las nuevas áreas de políticas se han extendido más allá de las transferencias financieras y las remesas. El nuevo giro se basa en que las diásporas pueden contribuir a sus países, estableciendo operaciones de comercio exterior, de inversión, de circulación de personal altamente calificado, de transferencia de conocimientos, a los intercambios virtuales  que como herramienta importante de estos tiempos modernos  ha dado lugar a nuevos programas que facilitan la movilidad laboral, facilitan la migración, los retornos voluntarios, y el desarrollo de redes por parte de la diáspora.
 
Nosotros entendemos que en el remoto e hipotético caso de cumplirse la promesa del presidente respecto a  la creación de un Instituto para el dominicano el exterior; seria agregar más burocracia y  recargar sin éxito el presupuesto nacional. Urge   a nuestro juicio reorientar al CONDEX con la inyección de los recursos económicos  y políticas necesarias para que esta institución pueda desempeñar el rol para el cual fue creado.
 
Enfocarse en este tipo de políticas, seria la dirección correcta que deben seguir los diputados de ultramar,  más allá de otras urgencias, que aunque necesarias para nuestra comunidad,  bien pueden ser presentadas por el congreso en sentido general. Es por su naturaleza y destino el legislador de ultramar un legislador especial y estos deben saber  cual es su misión de cara a la diáspora, cuyo desempeño legislativo se cuestiona día a día y que pone en peligro de extinción esa conquista lograda por los sacrificados dominicanos que han emigrado. La iniciativa del senador Calderón debe ser para estos,   motivo de reflexión y a la que deberían adherirse y alimentar si así fuere menester.
 
homeroluciano1@yahoo.com

tras Opiniones de Homero Luciano

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