Lunes 26 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana

Joaquín Ricardo

Razones históricas de una decisión política
Con el advenimiento, el 1ero de julio de 1966, del doctor Joaquín Balaguer a la primera magistratura del Estado, se inició la primera administración gubernamental del Partido Reformista y, como hemos expresado en otras ocasiones, el país, material y moralmente, se encontraba en ruinas, como resultado de los perturbadores efectos de una cruenta guerra fratricida, y donde todavía en el alma nacional se sentían los efectos de las botas extranjeras interventoras.
 
A pesar de esta caótica situación, el país entero fue testigo de una etapa de transformaciones materiales e institucionales que se consignan en un voluminoso catálogo de realizaciones, todas ellas piedras angulares para el desarrollo de la colectividad nacional. Ese proyecto de nación sentó las bases fundamentales del modelo de desarrollo que requería el país.
 
Consciente de su ineludible responsabilidad política, en 1996 cuando los logros materiales e institucionales se vieron amenazados por la ambición desmedida de poder de fuerzas retardatarias nacionales, en obscena connivencia con potencias extranjeras, se llevó a cabo, gracias al acendrado nacionalismo de las dos figuras más cimeras de la política nacional en el pasado siglo: Joaquín Balaguer y Juan Bosch, el acuerdo político que permitió erradicar del panorama nacional ese ominoso intento.
 
Como fruto de esa desinteresada alianza, acertadamente denominada “Frente Patriótico”, y que permitió el ascenso a la administración del Estado del Partido de la Liberación Dominicana, presidida por el doctor Leonel Fernández Reyna quien, a diferencia de lo acontecido en el año 1966, encontró a la nación dominicana en pleno desarrollo en sus estructuras básicas.
 
Desde entonces, hasta la presente administración, encabezada por el Excelentísimo Señor Presidente de la República, licenciado Danilo Medina Sánchez, con sus logros en el área de la educación, incluyendo la cruzada nacional para erradicar el flagelo del analfabetismo; el innegable impacto de las “visitas sorpresas”, que han provocado el interés de otros gobernantes foráneos; las más de 700,000 personas sacadas de la pobreza; construcción de viviendas, así como la atención financiera al sector agropecuario, al igual que la relevante ayuda a más de 210,000 microempresarios y las 865,000 familias que reciben el auxilio del Programa “Progresando con Solidaridad”, entre otras tangibles realizaciones, las cuales permiten que los sectores productivos del país, así como también los demás actores que inciden en el crecimiento y en el desarrollo nacionales, puedan sacar sus propias conclusiones, especialmente de cara a los próximos comicios.
 
Una evaluación desapasionada de los notables y decisivos aportes materiales, sociales e institucionales, generados por las gestiones gubernamentales del Partido de la Liberación Dominicana, en esta ocasión encabezada por el Presidente Danilo Medina Sánchez, demuestran al pueblo dominicano, con hechos y no palabras, los inocultables beneficios para el país que le han generado, después de la concertación del referido Frente Patriótico, las administraciones de nuestras respectivas organizaciones políticas, ya que las mismas siempre han simbolizado la paz y el progreso, frente al caos y la anarquía que en el campo electoral, de tiempo en tiempo asoma su sibilina cabeza de Medusa, por lo que estimamos relevante para el país y sus ciudadanos, la nueva postulación del Licenciado Danilo Medina, con lo cual, en las actuales circunstancias, se le asignaría continuidad al ya citado e histórico Pacto.
 
Así las cosas, como desafortunadamente ha ocurrido después del fallecimiento del doctor Balaguer, un grupo de dirigentes, asociados en proyectos de candidaturas personales, de la Cúpula del Partido Reformista, entidad consustancial con nuestra existencia, y a la que hemos dedicado todos nuestros esfuerzos y desvelos, decidió, el 13 de diciembre próximo pasado, hacer público un trato, al margen de la historia, desconociendo impúdicamente la alianza electoral concertada en el año 2012, precisamente para apoyar la candidatura del actual primer mandatario, por tales circunstancias tomamos la ponderada y serena determinación de respaldar la opción más conveniente para el país.
 
Es esa decisión que explicaremos, con la entereza y con la determinación que nos caracteriza, cuando abrazamos la causa correcta y más conveniente a los intereses nacionales.
 
No podemos concluir estas palabras sin resaltar dos temas de enorme relevancia para el pueblo dominicano, que sirvieron de piedra angular a nuestras reflexiones, y que caracterizan el accionar del Presidente Medina: sus constantes llamados a la paz y a la unidad nacional, así como las cada vez más frecuentes referencias a la determinación de enfrentar la desigualdad en la República Dominicana.
 
El primer aspecto, el llamado a la paz y a la unión encuentra, indefectiblemente, una cálida acogida en el alma de los reformistas, al igual que en la de todos los ciudadanos que propugnan por la conciliación nacional y por la convivencia pacífica. Solo quien así piensa demuestra que ha comprendido, cabalmente, la esencia y el deber que entraña ejercer las siempre delicadas funciones de Presidente de todos los dominicanos.
 
En lo concerniente a la desigualdad social, es tal vez el mayor desafío que encara la humanidad en el futuro inmediato. En este aspecto, los frecuentes llamados del presidente Medina a trabajar para reducir esta situación, así como las políticas sociales que desarrolla para lograr estos fines, todas orientadas a propiciar la concertación de programas que coadyuven a la elevación de la dignidad humana y social de los dominicanos en su conjunto, al igual que su oferta de convertir la lucha contra la referida desigualdad en uno de los principales ejes de su próxima gestión, con lo cual ratifica mi absoluta convicción de que su candidatura es la que verdaderamente representa la solución de los intereses de todos los dominicanos.
 
En consecuencia, nos permitimos destacar el interés de nuestro candidato acerca de este tema de la desigualdad, el cual podría convertirse en el tercer gran pacto nacional que, junto al fiscal y al eléctrico, deberán ser suscrito en su próxima gestión gubernativa, incluyendo en ellos, además, la preservación y cuidado de los recursos naturales, temas esenciales para el futuro de nuestro país.
 
Después de esta apretada síntesis acerca de las razones que nos impulsan a ejercer nuestra responsabilidad ciudadana para respaldar y promover, de cara al certamen cívico del próximo 15 de mayo, al candidato que mejor represente la continuidad de los planes más convenientes para los intereses nacionales, termino haciendo mía la frase de Horacio, uno de los héroes del dramaturgo francés Corneille, cuando afirma: “Cumple con tu deber y deja el resto a los dioses”.
 
Esa, y no otra, es la consigna que debemos enarbolar todos los dominicanos que respaldamos la candidatura del presidente Danilo Medina Sánchez.

tras Opiniones de Joaquín Ricardo

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