Jueves 27 de Julio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana

Rolando Robles

Los ùltimos dìas de Quirino o el viaje final del salmòn
Por los motivos que fueran, Quirino entiende que Leonel le debe algo. Pero no quiere que se lo pague; lo que él quiere, desea y busca es que Leonel muerda el polvo de la derrota, no en las urnas, pues hasta un desaprensivo como él sabe que Leonel es imbatible electoralmente hablando; Don Quirino quiere inhabilitarlo ahora, para que no sea candidato en 2016. Pero ese es también el deseo de alguien mas que no es el capo mafioso y los tiempos por venir nos van a mostrar su verdadero rostro, hasta ahora semi-oculto por la bruma que generan las contradicciones políticas.
 
Ya es evidente que ni Quirino, ni las fuerzas que promueven su espectáculo, evitarían que Leonel pueda ser el candidato de su partido en las elecciones venideras. La candidatura presidencial de 2016, solo depende de la capacidad y vocación de poder que pueda tener la dirección peledeísta, en primera instancia sus dos principales figuras, Fernández Reyna y Medina Sánchez, y en segundo plano, su Comité Político. Si es verdad que el PLD es un partido de Estado, como todos suponemos, sabrá leer el tablero político actual y decidirá si se queda en el formato de crear una nueva claque dirigente cada cuatro años, económicamente poderosa, pero sin vocación de realizar los cambios que amerita, necesita y demanda el pueblo dominicano, o si por el contrario, afianza el crecimiento y desarrollo hasta ahora alcanzados, y los convierte en bienestar general para toda la población.
 
Una vez establecido este concepto como la verdadera piedra de toque para los peledeístas, a propósito de la incursión de Quirino en el escenario, demos un vistazo a los papeles que juegan los otros personajes de esta comedia -que como les dije en la entrega anterior- ha de devenir en una tragedia. Seis son los actores que intervienen, aunque algunos de ellos no lo hagan de manera espontánea, veamos:
 
Los americanos, es decir el Gobierno de Estados Unidos, que hábilmente ha sido involucrado en la trama por sectores políticos, interesados en que se les perciba como los favoritos del Norte. Esos sectores de oposición vienen actuando desde hace tiempo, y probablemente se limitaron solo a suplir parte de la logística que pudiera permitir la puesta en escena del show. Por demás, está sabido que la opinión del gobierno del Norte, ya ha sido externada a través de su Procurador General de Justicia, Eric Holder, en su visita al país a finales de 2011 y a seis meses de las elecciones presidenciales: “Todos mis colegas, en todos los niveles de nuestro Departamento de Justicia, están comprometidos, conjuntamente con el presidente Fernández, los miembros del Gobierno dominicano y los ciudadanos de este país, con el fortalecimiento de nuestros intereses comunes y de trabajar para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos”. Mas claro de ahí no canta un gallo.
 
Un sector de oposición, que aunque actúa a través de terceros y de hecho, no es una muestra fiel del vario pinto que con justeza y derecho disiente del PLD, nos ha demostrado que es capaz de enrolarse en cualquier andanza; por mas disparatada que pueda parecer. Sus dirigentes mas aguerridos, por inmediatismo o quizá por senilidad, se aventuraron a decir presente en esta comedia, sin advertir que los pronunciamientos del Don -que ellos ahora corroboran públicamente- contravienen el discurso que contra Leonel han mantenido por los últimos quince años. De esa ilógica dualidad, seguro que saldrá ganancioso el candidato de gobierno. No obstante, la mayoría del liderazgo opositor ha sido prudente y ha mantenido distancia del circo, consientes los unos de que la política de barricada sin límites no ayuda al país, y muy seguros los otros de que su techo es de cristal y de que tirar piedras a granel no puede ser su afición favorita.
 
Los intermediarios señalados por Quirino, en su mayoría, hasta ahora han callado y se han aprovechado de que la atención se centra en Fernández. Guarecerse en las circunstancias no es nada criticable, pero hay que entender que al final del día, habrá que responder de manera individual y que Leonel no puede cargar con las culpas de otros. Yo no digo que sean culpables de hecho, porque hasta el momento, lo que ha dicho el Capo no tiene rigor ni peso judicial, pero harían muy bien los mencionados en ir preparando sus respectivas coartadas, para cuando llegue el momento de las definiciones. La percepción de la población votante es de que ciertamente, alguien engañó a Quirino y le hizo creer que tenía “seguro contra incendio”. Como ya les expliqué,  Leonel Fernández ni solicita prebendas, ni hace concepciones y mucho menos extiende -ni ayer, ni hoy, ni mañana- patentes de corso a filibusteros encubiertos o declarados, por mas cercanos que las circunstancias los hayan colocado de él. Esto lo entiende todo el mundo, porque sabe que Leonel es un hombre de Estado. Puede ser sorprendido, pero jamás manejado.
 
El portador principal de esta andanada de calumnias, en verdad no es el responsable primero del montaje. Su labor se redujo a sacar provecho de las limitaciones que otros -originalmente mas cercanos al Don- confrontaron en su medio ambiente político y no pudieron dar el desde ya denominado: “palo periodístico del año”. Por supuesto que su identificación con un determinado sector de la oposición le ayudó a tomar la decisión, pero es sabido que él no puede ser el director de la orquesta. Él aparece en escena porque los actores mas cotizados para este tipo de performance no quisieron participar y rechazaron la oferta. Ya explicarán ellos en su momento, sus razones intima para la esquivada. De lo que si estamos seguros es de que el chico de Dajabón aprovechará al máximo el chance de convertirse en estrella de primera magnitud, en ese difícil arte de “acomodador profesional”, y eso no hay porqué criticarlo. Era la oportunidad de su vida y tenía que aprovecharla.  
 
Al corillo mediático que finalmente se sumó al elenco, hay que entenderlo; no se tira la primera piedra, pero una vez iniciada la pedrisca, hay que ejercitar el brazo. Y hay que hacerlo con ganas y en magnitud proporcional a la reputación y valor de mercado que tiene cada medio. Pero también, a la cantidad de alpiste suministrado. Al caer el telón en este primer acto, terminará la actuación para muchos de ellos; pero otros seguirán en escena aun ya las butacas estén vacías, porque su compromiso es hasta mayo de 2016. Su temporada termina con la selección del próximo presidente, aunque es muy posible que se les renueven los contratos después de agosto 16. 
 
Ernesto Quirino Paulino, no escogió el lugar de nacimiento, pero si puede seleccionar dónde descansará finalmente; y tal parece que ya lo ha hecho. Pero cuidado, no se vaya usted a aventurar sacando conclusiones apresuradas. Solamente él sabe con certeza hasta donde negoció con los gringos, si es que realmente lo hizo y a quién puso en el altar de los sacrificios. Y siendo conocedor de los códigos vigentes en ese mundillo, él también sabe del régimen de consecuencias cuando se violan.
 
Por eso valoro como conveniente y utilitario -para él- su intento de hacer esa apología del “honor” imperante en el bajo mundo, cuando afirma que: “esos traficantes son gente seria, sinceros, gente de honor, que cumple con su palabra, no como los políticos, que son hipócritas”. Esa imagen del crimen organizado que nos presenta Quirino -aparentemente bonachona y solidaria con los pobres- es la que él en persona cultivó en su provincia natal, al igual que Pablo Escovar en Colombia y don Vito Corleone, El Padrino, en el Nueva York de Mario Puzo.
 
La otra cara, la de la violencia, la que sufrió Colombia por mucho tiempo, la que mostró Figueroa Agosto en Santo Domingo, la que vemos en el México de hoy -y que aparentemente nunca cultivó el Don de Elías Piña- esa es la realidad a la que se enfrenta hoy Ernesto Quirino Paulino. Y él sabe perfectamente que prodigar lisonjas a los capos y al modus operandi del narcotráfico, no será óbice para que alguno de sus amigos -al sentirse traicionado por sus negociaciones con el Norte- ordene su ejecución.
 
A quien tiene que temer Quirino no es al político dominicano que él -por venganza- hoy trata de dañar, ensuciando su reputación. El problema real del Don es cuánta información suministró a la DEA sobre sus suplidores en Sur América, para reducir su pena carcelaria; y sobre todo, la calidad de dicha información. Quiera Dios que Quirino lo haya calculado todo fríamente, como decía el Chapulín Colorado, porque tendrá que convivir con esa espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. Él debe entender que a ese nivel en que ha estado jugando, los errores se pagan con la vida. Quirino sabe lo que significa Omertá o Ley del Silencio; y lo que sucede cuando se viola.
 
Porque entiendo el momento actual es que me aventuro a titular esta tercera entrega sobre el tema como: “Los últimos días de Quirino” o “El viaje final del salmón”; y ojalá que me equivoque y un mal día de estos, el cadáver de quien fuera una vez, “el hombre fuerte del Sur profundo”, no se lo arrojen a los pies al partido de gobierno. Porque eso es lo que ciertas mentes malsanas deben estar acariciando en esta coyuntura política, tan desesperante para su permanencia como opción electoral.
Los verdugos, por suerte, todos sabemos que no son nacionales.
 
¡Vivimos, seguiremos disparando!

tras Opiniones de Rolando Robles

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