Domingo 25 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana

Frank Núñez

Adiós al 2013, un año duro y curvero
Comenzó lento, con la resaca propia de los años postelectorales. Así quedó reflejado en el pobre crecimiento económico por debajo del 1.0 por ciento en el primer cuatrimestre. El gobierno del Presidente Danilo Medina debió navegar entre dos mares bravíos, diríamos que entre el Caribe y el Atlántico. Por un lado la gran demanda de inversiones públicas y de la necesidad de dinamizar la economía, y por el otro,  las exigencias de la oposición y la denominada sociedad civil para que la administración pública se sometiera a una asfixiante austeridad.
Como dirían los colegas del Diario del 4, los grupos antigobiernistas recomendaban “enseñar el  burro a no comer”, pero estaba claro que los que hacían esas propuestas “lloraban con el buche lleno”. Aunque malsana, la idea no tenía nada de estúpida. Se trataba de meter al gobierno en un círculo vicioso: si realizaba inversiones estaría derrochando los recursos públicos, y si no las hacía,  la gestión de Medina iba a pasar “sin penas ni glorias, porque su antecesor Leonel Fernández le dejó un gobierno  quebrado”. De esa forma, desalojar del poder al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus aliados  en el 2016 sería tan fácil como un fly al catcher, para que sigamos con nuestro lenguaje beisbolero. 
Vistos los resultados de los recortes al gasto del gobierno en los primeros meses, las autoridades económicas evidentemente se percataron de la trampa. Como en la famosa fábula de Samaniego,  donde el cocodrilo aconseja al perro para que beba quieto a la orilla del río, el gobierno entendió que no podía seguir prestando atención al consejo del enemigo que creaba una sutil estrategia para engullírselo.
Con un cambio de política, priorizando la inversión en la educación y los sectores productivo, la economía nacional recuperó su curso y terminó con un crecimiento por encima del 3.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), por encima de muchos países de América Latina, situándose en la media de las naciones que tras la crisis iniciada en el 2008 muestran signos de restablecimiento. Las comilonas y las fiestas que hemos visto en este diciembre reflejan el cambio positivo en los últimos ocho meses del año.
No hubo un solo momento en este año en que los dominicanos no tuviéramos un motivo para dividirnos radicalmente, desde los planes para desarrollar a Bahía de las Aguilas, en el Sur Profundo, hasta los conflictos con las mineras Barrik Gold, por los  beneficios para el Estado, y la Falcon Bridge, por la explotación de Loma Miranda, para recalar en la sentencia del Tribunal Constitucional que establece el estatus de los hijos de extranjeros en tránsito nacidos en el país.
La gente cabalística que cree en supercherías y cosas esotéricas no tiene un buen concepto del número 13. Lamentablemente, los acontecimientos de estos doce meses podrían contribuir a reforzar esas ideas irracionales. En el plano local, desde que se anunció que el presidente de los Estados Unidos Barack Obama nos enviaría un embajador homosexual la Iglesia Católica y las denominaciones protestantes comenzaron a marchar en contra de lo que consideraban una bochornosa herejía. Los hechos siguientes debilitaron un moralmente esa lucha. Se destapó un párroco de Juncalito, de nacionalidad polaca, acusado de un escándalo sexual con niños. Otro cura en Jarabacoa en los tribunales por violación de mujeres, y para ponerle la tapa al pomo, el nuncio apostólico, representante del Papa Francisco en el país, también polaco, debió poner pies en polvorosa acusado de pervertir sexualmente a un grupo de menores procedentes de extratos bajos de la población.
El panorama se completó con el pastor protestante de Higüey, en la provincia La Altagracia, condenado por violar niños en esa demarcación oriental. La herejía del embajador gay que nos envió el Presidente Obama quedó opacada por tantos hechos vergonzosos atribuídos a miembros de nuestras congregaciones religiosas. Sobre todo porque el diplomático, en demostración de que no lleva una vida promiscua, llegó con un esposo reconocido y de inmediato se declaró fanático de los Leones del Escogido, equipo de mi simpatía entre los seis que luchan en la liga dominicana.
La sangre salpicó a la clase periodística por la muerte cruenta de Claudio Nasco, con quien compartiéramos el ejercicio, primero en CDN y luego  en Noticias SIN. Este suceso volvió a poner en la palestra el tema gay, después que se consideraba extinguido como tema de primeras planas.
Si duro y curvero fue el 2013 para los dominicanos, ni hablar de lo que ocurrió a nivel internacional. Vimos la renuncia de un Papa, algo no visto desde hacía 600 años, con la otra rareza de que se eligió como sustituto a un Sumo Pontífice latinoamericano, quien escogió el nombre Francisco, sin precedente entre los que han conducido la barca de Pedro durante 2000 años. Y al cerrar, se nos fue el líder sudafricano Nelson Mandela,  último gran humanista de la no violencia, desde el ruso León Tolstoi, el hindú Mahatma Gandi y el negro norteamericano Martin Luther King.
Despidamos con mente positiva este 2013, que siempre recordaremos como un añito duro y curvero, con la fe puesta en Dios de que el 2014 será  el período propicio para el salto cualitativo hacia metas imprescindibles para nuestras realizaciones materiales y espirituales
 

tras Opiniones de Frank Núñez

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